El otro día te vi, subía la escalera mecánica del aeropuerto, tú ibas unos pasos por delante de mí y ya estabas en la planta superior, con el bolso de mano de mi madre colgado del hombro. Mirabas a los lados, buscando el mostrador de embarque, tan guapo con tus pantalones azules flojo y tus zapatillas de tela, tan verano, tan calor. Te vi, me pasa a veces, como si no fueras conmigo, como si te encontrara de pronto en el mundo. Me hubiera metido contigo en cualquier avión, sin mirar atrás.
Vámonos de vacaciones. Vámonos lejos.
Grecia
Nueva York
Sicilia
Nápoles
Londres
Buenos Aires
Montevideo
Me encantaría descubrir contigo lugares misteriosos que solo tengo en la retina por fotos postales y vídeos publicitarios. Me encantaría enseñarte mis lugares lejanos, caminar contigo la calle Corrientes y que me ayudes a encontrar la parte de mí que se quedó recorriendo el mercado de las pulgas de Montevideo, buscando la brújula definitiva.
Lo quieres todo, me dijiste.
Y en realidad no necesito nada, y lo sé muy bien, porque estás tú y estoy yo y está ese momento.
El mejor momento de las vacaciones.
En el aeropuerto, con el bolso de mano al hombro, buscando el mostrador de facturación, un instante antes de salir volando.